Barrio Escalante, San José

Visitas con cita previa

Agendar una visita (se abre la agenda)
Al Final del Verano, de Guido Sáenz. Una maraña de hojas, tallos quebradizos y sombras densas se interpone de golpe entre la mirada y cualquier horizonte posible.

Guido Sáenz

Al Final del VeranoConsultar disponibilidad

Año
2008
Técnica
Óleo/Tela
Medidas
100 × 145 cm
Estado
Consultar disponibilidad
Paleta
verde oliva oscuro, amarillo claro, tierra rojiza, azul cenizo, verde musgo
Trazo
Trazos empastados, nerviosos y multidireccionales con abundante relieve táctil.

Análisis curatorial

Una maraña de hojas, tallos quebradizos y sombras densas se interpone de golpe entre la mirada y cualquier horizonte posible. No hay fuga hacia la lejanía ni sosiego panorámico; el plano está copado por la agitación vegetal de un matorral espeso que parece resistir, casi con desesperación orgánica, el término de la estación seca. La luz irrumpe por el ángulo superior izquierdo como un fogonazo pálido que desintegra los contornos, pero en lugar de ordenar el espacio, acentúa el desconcierto de las ramas y el crujido táctil de la maleza.

La pintura se construye desde una tensión rítmica voraz. Trazos verticales y oblicuos se cruzan en múltiples direcciones, configurando una trama nerviosa donde la materia pictórica acumula volumen y rugosidad. Hacia el centro inferior, la paleta terrosa y los verdes pardos se quiebran con una presencia desconcertante: unas hojas de un azul cenizo, casi escarchado, contrastan con un núcleo rojizo oxidado y una serie de arqueos blancos que evocan tanto restos óseos o espinas como nervaduras de follaje calcinado por el sol. Esa vibración cromática rompe la continuidad del sotobosque e introduce un punto de gravedad visual punzante, cargado de dramatismo.

En esta escala generosa de un metro por metro y medio, el matorral adquiere la monumentalidad de un muro vivo. La superficie no busca describir especies botánicas con rigor taxonómico, sino registrar la pulsión vital de la tierra que se repliega: la savia que desciende, las fibras que se vuelven leña y la fricción constante entre la penumbra fresca del suelo y el resplandor cegador del follaje superior. Es un paisaje que no se contempla a distancia, sino que envuelve al espectador en su aspereza, ofreciendo una meditación sobre el ciclo implacable del calor y el umbral del cambio.

Al Final del Verano

Otras obras de Guido Sáenz

44 obras

Obras disponibles

Consultar disponibilidad

Ver las 44 obras de Guido Sáenz

Obras similares

Por tema, paleta y estilo

Escribir a la galería por WhatsApp

Cookies

Usamos cookies para saber cómo se recorre el sitio y para mostrar anuncios de la galería en otras plataformas. Solo se activan si las acepta.