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Carros Chocones, de Carlos Tapia. Un torbellino centrífugo absorbe el plano desde una vista cenital vertiginosa.
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Carlos Tapia

Carros ChoconesVendida

Año
2007
Técnica
Acrílico/Tela
Medidas
130 × 130 cm
Estado
Vendida
Paleta
carmín, amarillo cadmio, naranja, azul cobalto, lavanda, gris plata
Trazo
Delineado negro firme y gráfico que encierra planos cromáticos lisos y punteados minuciosos en el pelaje animal.

Análisis curatorial

Un torbellino centrífugo absorbe el plano desde una vista cenital vertiginosa. En esta pista de feria, el suelo de carmín encendido se curva y se fractura bajo el embate de cabinas ovaladas, convertidas en cápsulas de una colisión perpetua. La perspectiva cenital, distorsionada por arcos amarillos y plateados que simulan defensas metálicas y estelas de inercia, cancela cualquier línea de horizonte: la pintura no ofrece arriba ni abajo, sino una caída rotatoria donde el ojo del espectador gira sin descanso.

La máquina de choque, símbolo por excelencia del juego mecánico urbano, ha sido abordada por una fauna insolente. Jaguares de mirada desorbitada y manchas minuciosas maniobran volantes o saltan en pleno impacto, mientras felinos ocres y reptiles mutantes se aferran a los bordes con uñas y dientes. Carlos Tapia resuelve esta invasión mediante una línea negra rigurosa y nítida, casi heredera del cómic y del arte pop, que contiene masas de acrílico plano e intensamente saturado: morados, naranjas estridentes, azules eléctricos y verdes ácidos chocan con la misma violencia que los vehículos.

Bajo el tono festivo y festoneado del parque de diversiones subyace una fricción inquietante sobre el control y el instinto. Los animales no parecen domesticados por el artefacto industrial, sino más bien atrapados en su cinismo circular, obligados a reproducir el ritual del choque sin escape posible. El formato rigurosamente cuadrado de 130 por 130 centímetros acentúa ese confinamiento expansivo; nada se fuga de los márgenes, pero todo pugna por rebasarlos. La obra funciona así como una alegoría ácida y lúdica sobre la aceleración del mundo contemporáneo, donde el caos esconde su ferocidad tras la carcasa brillante de un juego infantil.

Carros Chocones

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