Barrio Escalante, San José

Visitas con cita previa

Agendar una visita (se abre la agenda)
Aguacero, de Álvaro Gómez. El impacto de este gran formato nace de una fuerza gravitatoria implacable: un diluvio vertical de acrílico diluido que se precipita desde la parte superior del lienzo y se estrella contra un mar botánico que asciende tenazmente desde la base.
  • Aguacero, de Álvaro Gómez. El impacto de este gran formato nace de una fuerza gravitatoria implacable: un diluvio vertical de acrílico diluido que se precipita desde la parte superior del lienzo y se estrella contra un mar botánico que asciende tenazmente desde la base.
  • Aguacero, de Álvaro Gómez, vista 2
2 fotos · 1 video
Año
2024
Técnica
Acrílico/Tela
Medidas
150 × 120 cm
Estado
Disponible
Paleta
verde pizarra, rosa carmín, blanco rosáceo, vino tinto, gris azulado
Trazo
Chorreados fluidos de fondo en escurrimiento vertical enfrentados a empastes y modulaciones marmoladas en los pétalos.

Análisis curatorial

El impacto de este gran formato nace de una fuerza gravitatoria implacable: un diluvio vertical de acrílico diluido que se precipita desde la parte superior del lienzo y se estrella contra un mar botánico que asciende tenazmente desde la base. Entre la cortina líquida de tonos turquesa oscuros, grises y verdes profundos, y la floración densa y abigarrada, se establece una tensión climática donde el agua parece materializarse tanto en velo como en atmósfera opresiva.

En la mitad inferior, las formas que evocan orquídeas, guisantes de olor o ciclámenes se amontonan en un ritmo casi asfixiante. Cada corola presenta un tratamiento matérico que combina veladuras nacaradas, carmines encendidos y sombras violáceas, con bordes que parecen retener pequeñas bolsas de aire antes de sumergirse. La materia pictórica aquí se repliega sobre sí misma mediante manchas marmoladas y contornos orgánicos, dotando a los pétalos de una carnosidad viva que contrasta con la fluidez espectral del fondo.

A medida que la mirada asciende, el manto floral se dispersa en tallos aislados y capullos solitarios que desafían la corriente descendente. El goteo libre y las estrías blanquecinas del fondo sugieren una pared de roca empapada o una lluvia torrencial vista a través de un cristal empañado, disolviendo los límites entre paisaje exterior y claustro vegetal. No hay horizonte ni referencia espacial estable; el espectador queda inmerso dentro de la tormenta, enfrentando una escala de metro y medio que anula la distancia contemplativa.

En lugar de sucumbir al peso aplastante de la tempestad, cada corola parece absorber el temporal para avivar su cromatismo. La pintura se resuelve en un equilibrio suspendido entre el desastre y la plenitud biológica, donde la intemperie no destruye la materia botánica, sino que la satura de una pulsión vibrante y luminosa. El agua no es aquí un agente de ruina, sino el medio viscoso que revela la persistencia de la vida vegetal.

Aguacero

Otras obras de Álvaro Gómez

66 obras

Obras disponibles

Ver las 66 obras de Álvaro Gómez

Obras similares

Por tema, paleta y estilo

Escribir a la galería por WhatsApp

Cookies

Usamos cookies para saber cómo se recorre el sitio y para mostrar anuncios de la galería en otras plataformas. Solo se activan si las acepta.