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Pues Mírame, de Manuel Vargas. El primer impulso de la figura es un reclamo corporal sin concesiones.

Manuel Vargas

Pues MírameConsultar disponibilidad

Año
2019
Técnica
Madera
Medidas
36 × 21 × 15 cm
Estado
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Paleta
terracota, ocre rojizo, caoba, nogal oscuro, ámbar claro
Trazo
Talla en madera de superficie satinada y transiciones curvas continuas que integran la veta natural al volumen

Análisis curatorial

El primer impulso de la figura es un reclamo corporal sin concesiones. Con los codos flexionados hacia arriba y las manos anudadas tras la nuca, la mujer alza el mentón y proyecta el pecho y el vientre hacia el espectador. Ese gesto elemental, cotidiano y a la vez profundamente afirmativo, convierte el título en un desafío tangible: la pose no busca agradar a un canon externo, sino habitar el propio espacio con soberana soltura.

Manuel Vargas modula la masa desde una síntesis formal donde el detalle anecdótico cede frente a la densidad de la silueta. La anatomía se articula mediante curvas generosas y transiciones blandas, logrando que los pechos, la curva ventral y el pliegue insinuado de la falda resuelvan su peso en una continuidad casi gravitatoria. Las piernas cortas y sólidas anclan el cuerpo con firmeza sobre la peana, contrastando la pesadez de la parte inferior con la ligereza aérea que dibujan los arcos de los brazos coronando la cabeza.

La propia veta de la madera opera como un dibujo dinámico que recorre la superficie pulida. Las líneas concéntricas del material abrazan el vientre y se extienden por los flancos, enfatizando la redondez de cada sección y acentuando el claroscuro natural que la luz ambiental deposita en los recovecos del cuello y las axilas. No hay aristas cortantes; el acabado satinado invita a una percepción táctil donde la calidez del tono ambarino humaniza la dureza intrínseca del bloque.

Lejos de limitarse a una estilización volumétrica, la pieza instala una reflexión serena sobre el orgullo de la carnalidad. Al prescindir de rasgos faciales minuciosos, la escultura transforma la individualidad en arquetipo: una presencia femenina autosuficiente que se complace en su propio estar, suspendida en un instante de íntima y desinhibida plenitud.

Pues Mírame

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