Barrio Escalante, San José

Visitas con cita previa

Agendar una visita (se abre la agenda)
Música y Sentimiento, de Flora Zeledón. El cuerpo no posa; atraviesa el lienzo en una violenta distorsión de éxtasis y suspensión.
1 foto · 1 video

Flora Zeledón

Música y SentimientoVendida

Año
2022
Técnica
Acrílico/Tela
Medidas
92 × 120 cm
Estado
Vendida
Paleta
violeta oscuro, naranja encendido, amarillo cadmio, blanco hueso, azul violáceo
Trazo
Empastes gestuales aplicados con espátula y barridos veloces de brocha que disuelven la figura en ráfagas de luz y materia.

Análisis curatorial

El cuerpo no posa; atraviesa el lienzo en una violenta distorsión de éxtasis y suspensión. La cabeza arrojada hacia atrás, con la mandíbula tensa y el cuello expuesto a una luz cruda, quiebra el eje vertical para imponer una diagonal precipitada que cruza el cuadro de izquierda a derecha. Esa anatomía, fragmentada por la velocidad del empaste, parece responder menos a una presencia estática que a una onda de choque sonoro. No hay suelo ni horizonte reconocible: la figura flota o cae en un espacio densamente saturado donde la carne y la turbulencia lumínica se vuelven indistinguibles.

Flora Zeledón construye la escena mediante una pugna cromática sin tregua. Los violetas profundos, casi nocturnos, que cercan el costado superior izquierdo y la base inferior, actúan como un vacío magnético que comprime el torso. Contra esa masa oscura estalla una franja horizontal de amarillos sulfurosos y anaranjados incandescentes, arrastrados con espátula y cerda ancha en ráfagas que desprenden jirones del cuerpo. Justo en el centro del torso, en esa zona de fricción entre lo cálido y lo frío, asoma un segundo rostro esbozado en tonos cenicientos y azulados. Ese desdoblamiento fantasmagórico sugiere un diálogo íntimo, como si el trance invocara una memoria corporal compartida o una sombra psíquica que despierta al compás de la torsión.

Esta materia pictórica opera con una urgencia táctil implacable. Los blancos rotos definen las aristas óseas del brazo y la barbilla con bordes cortantes, mientras que hacia los costados la pintura se deshilacha en raspaduras secas y barridos fugaces. El pigmento se comporta como el residuo tangible de una sacudida anímica. En lugar de ilustrar un acorde o una melodía, el cuadro somete el estímulo a una metamorfosis muscular donde el sonido adquiere peso, desgarra la compostura anatómica y deja sobre la tela el testimonio fulgurante de un ser consumido por su propio ritmo.

Música y Sentimiento

Otras obras de Flora Zeledón

43 obras

Obras disponibles

Consultar disponibilidad

Ver las 43 obras de Flora Zeledón

Obras similares

Por tema, paleta y estilo

Escribir a la galería por WhatsApp

Cookies

Usamos cookies para saber cómo se recorre el sitio y para mostrar anuncios de la galería en otras plataformas. Solo se activan si las acepta.